Por Hermanas de la Providencia. Porque la Providencia tiene rostros concretos, una vez más damos gracias infinitas por las hermanas Victoria Laroque, Amable, María del Sagrado Corazón, Dionisa Benjamina y nuestra querida Madre Bernarda. Ellas arribaron a Chile en 1853, después de un fatigoso y aparentemente poco fecundo viaje entre Canadá y Oregón, sin saber que los planes de Dios
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