SaludoAlcaldesa

Las siguientes palabras fueron pronunciadas por por Doña Josefa Errázuriz, Alcaldesa de la Comuna de Providencia, en el acto conmemorativo por el 160º aniversario de nuestra congregación en Chile.

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Muy buenas tardes Monseñor Cristián Caro Cordero, hermana Ana Teresa Araya, superiora provincial, hermanas de la Providencia, familiares, colaboradores, amigas y amigos de las Hermanas de la Providencia:

Les agradezco la invitación a compartir con ustedes esta importante fecha y esta ocasión tan especial. Se los agradezco como alcaldesa de Providencia, pero también como la vecina que ha vivido su vida en la comuna de la que la Congregación forma parte desde sus orígenes.

Hace 160 años comenzó una historia que marcaría la vida de un grupo de religiosas y de miles de personas, en su gran mayoría con grandes necesidades, niñas y niños. Pero también, a lo largo de estos años, ha ido quedando un legado registrado en edificios y calles  de nuestra querida Providencia.

Es importante traer al presente la esta historia que no sólo se relaciona con la Congregación de las Hermanas de la Providencia, sino que tiene que ver con nuestro país en sus primeros años. Son experiencias que no vemos en los libros ni forman parte de la memoria de la mayoría de las chilenas y chilenos. Sin embargo, al traerlas al presente, podemos reconstruir la vida cotidiana de esa época, podemos conocer las relaciones sociales y de poder que se establecían, podemos adentrarnos en la vida de las familias y, por cierto, se recupera el testimonio de muchas mujeres que los libros han ignorado.

Hoy, cuando se recuerda a este grupo de cinco religiosas que después de un largo viaje, lleno de incertidumbres como era en esa época, llegó a Valparaíso en una escala para volver a Canadá, asombran su determinación, su compromiso y su vocación.

No era fácil que las mujeres pudiesen  realizar sus proyectos en esos años. Tampoco lo era para las religiosas, como ha quedado recogido en numerosos documentos y correspondencia.

Muchas veces esta labor de servicio y su misión pastoral no era comprendida o era considerada como un desafío. Por eso se entiende que estas religiosas, entre ellas la hermana Bernarda Morín, no estuviesen seguras de si su misión era quedarse en Chile, cuidando a niñas y niños huérfanos, o volver a su país, respondiendo al propósito original de su viaje.

La humildad y la decisión con que emprendieron su labor de apoyo a los más necesitados, fundando varias casas en distintas ciudades, no fue un gesto de afirmar su voluntad o sus intereses. Es, más bien, asumir la  entrega a la comunidad, la donación de sí mismas al servicio de las y los demás.

Cuando tenemos la oportunidad de conocer esta experiencia, cuando la ponemos en perspectiva, somos capaces de volver a dar significado a los gestos de valoración que hubo, en el siglo pasado, cuando se nombró a una calle de la comuna como Bernarda Morín. El respeto y cariño por ella y por las Hermanas de la Providencia por parte de la comunidad se reflejaron en ese gesto que, con los años, se fue desdibujando.

Es nuestra misión, entonces, recuperar esa memoria y traerla al presente, para que forme parte de nuestra memoria y porque forma parte de la identidad de esta comuna, que contribuyeron a formar.

Muchas gracias.

Josefa Errázuriz
Alcaldesa de Providencia