La Provincia Bernarda Morin regaló con gran afecto a la Capilla Nuestra Señora del Carmen, perteneciente a la Parroquia María Misionera de Renca, una reliquia de Madre Emilia Gamelin, que fue depositada bajo el altar en la reciente reinaguración y bendición de la Capilla, realizada el pasado domingo 29 de septiembre.

El párroco de la comunidad, padre Christian Reyes, realizó las gestiones para que la reliquia de nuestra Madre fundadora fuera depositada en dicho lugar, debido al apoyo y colaboración de las Hermanas de la Providencia en los primeros años de su labor pastoral y por tratarse de una comunidad de personas necesitadas, en atención al carácter de beata Emilia como “amiga de los pobres”.

“Para nosotras como Hermanas de la Providencia es un privilegio que esta reliquia esté allí”, indica Hna. María Antonieta Trimpay, que estuvo presente en la reinauguración. “Es una manera en que Madre Emilia siga viviendo entre los necesitados, con personas que evidencian una caridad afectiva y efectiva”, señala la superiora provincial.

Para la inauguración y bendición acompañaron también Hna. Ana Georgina Rozas, Hna. Mónica Campillay, Hna. Lidia Cortés y Hna. Cristina Urbina. Hna. Mónica, quien trabajó en la parroquia por varios años y colaboró activamente en su Pastoral, compartió unas palabras durante la ceremonia. A través de las hermanas presentes, la Provincia Bernarda Morin entregó también un cuadro de Madre Emilia para ser exhibido, pudiendo así asociarse su rostro a la reliquia depositada.

En la liturgia también acompañaron autoridades eclesiásticas y civiles, presidiendo la bendición el Pbro. Cristián Roncagliolo Pacheco, obispo auxiliar de Santiago. El alcalde de Renca, Sr. Claudio Castro, y la concejala Sra. Nora Contreras, también participaron, reconociendo la Municipalidad el esfuerzo y trabajo del padre Christian y la comunidad por recuperar este bien histórico y pastoral de Renca, que a la fecha lleva más de 200 años de funcionamiento.

Esta Capilla es conocida como Nuestra Señora del Carmen del Perejil, en atención a los apellidos Pérez y Gil de la familia originalmente dueña del terreno.