La ciudad de Tocopilla fue fundada como caleta en 1843, tiempo en que se instaló allí una pequeña fundición de cobre, la Sociedad Mineralógica de Tocopilla, y se explotaron las guaneras de Punta Paquica. En aquel entonces la ciudad y el territorio pertenecía a Bolivia, pero el 22 de marzo de 1879 fue ocupado por fuerzas chilenas, pasando a ser territorio nacional tras la Guerra del Pacífico.

En esta hermosa y desértica tierra nortina, las Hermanas de la Providencia tienen presencia misionera desde el 1 de julio 1954, la que surge con el objetivo fundacional requerido para la época, donde por muchos años se sirve en la escuela e internado.
“Pero el carisma de nuestras hermanas siempre se relacionó con la vida parroquial, través de las visitas a los enfermos y a los encarcelados, sin dejar de lados los sacramentos de iniciación cristiana, la ayuda fraterna y el seguimiento a los más pobres y necesitados, especialmente a aquellos dañados por los embates de la naturaleza, como terremotos y aluviones”, explican las hermanas de la comunidad de Tocopilla que se dedican por completo al Ministerio Parroquial en dicha localidad: hna. Herna Astorga, superiora de comunidad, hna. Ema Maureira y hna. Norma Huerta.

Compartimos más acerca de la labor que realizan nuestras hermanas en el norte del país a través de la siguiente entrevista realizada por escrito a la comunidad religiosa:

¿Cómo se sienten al llevar adelante la misión de la pastoral parroquial en Tocopilla?

Por ser la única comunidad religiosa existente en el lugar, podemos decir que estamos felices misionando y aportando con nuestro granito de arena a que Jesús sea conocido y amado por las personas que habitan aquí, tierra de mineros y pescadores. Nuestro carisma y espiritualidad es tan actual que nos permite, a ejemplo de Emilia y Bernarda, ser Providencia entre los Tocopillanos de nacimiento y por adopción.

En Tocopilla existen dos parroquias: Nuestra Señora del Carmen, con sus 2 capillas y sectores del lado sur; y Sagrado Corazón de Jesús, con sus 3 capillas y sectores del norte de la ciudad.

Actualmente las hermanas estamos insertas en la vida Parroquial desde el Bautismo hasta el último adiós, a las personas que así lo requieran.

¿Cuáles son algunas de las actividades y acciones que desarrollan en la parroquia?

Las hermanas desarrollamos innumerables actividades de evangelización; por ejemplo, a través de catequesis, visita a enfermos, animación litúrgica y musical, ayuda fraterna, y muchas otras acciones. Además, junto a Asociadas y Asociados Providencia se fundó un club para adultos mayores que se reúne dos veces al mes, donde se anima y comparte la Palabra de Dios.

Estamos siempre disponibles a insertarnos en las actividades a nivel de Iglesia diocesana y entregar acompañamiento espiritual a quien lo requiera, siempre atentas a las necesidades emergentes y urgentes. Las personas se sienten acogidas y acompañadas con nuestra presencia y nuestro servicio. Nos falta tiempo a veces porque las necesidades son variadas y numerosas.

¿Qué ha sido lo más satisfactorio de este periodo en que se han dedicado a la pastoral parroquial?

Lo más satisfactorio es sentir que nuestra presencia ayuda y fortalece a las personas, acompañando día a día a quien lo necesita, compartiendo la vida y entregando nuestra oración de intercesión.

Nos alegramos cuando las personas sonríen y agradecen las oraciones, al descubrir, conocer y amar a Jesús, el Hijo de Dios, como un Dios Providente cercano y capaz de estar en todo momento.

Por último, ¿podrían compartirnos cuáles son los principales desafíos que ven en su labor?

Hay muchos desafíos por afrontar, ya que la cesantía se ha hecho notar estos últimos años con el cierre de algunas fuentes mineras que proporcionan los trabajos más estables en la ciudad. Otro desafío es la migración y la población flotante, que en Tocopilla se ha incrementado estos meses.

También apoyamos las iniciativas de los laicos, conteniendo muchas veces a las personas para que se fortalezcan y adquieran seguridad en su misión laical dentro de la iglesia local.

Somos unas agradecidas de Dios por permitirnos estar presentes en esta misión.