Durante la Muestra “Madre Bernarda en la memoria y el corazón” pudimos compartir unas breves palabras con Hna. Yolanda Guajardo de la Congregación Hijas de San José Protectoras de la Infancia, quien, junto a la superiora general de su Congregación, Hna. Rosa Bahamonde H.S.J, nos visitaron para la apertura y clausura. A continuación, un extracto de la conversación:

Hna. Yolanda, ¿podría compartirnos un poco de la historia de su fundadora y como se relaciona con las Hermanas de la Providencia?

Es muy linda la historia. La familia Villalón, aquí en Santiago, era muy católica y estaba compuesta por varios hermanos y hermanas, todos religiosos. A la Congregación canadiense de las Hermanas de la Providencia entró Virginia Villalón y, cuando tomó el hábito, su hermana Carmen Edisa también siente fuerte el llamado de Dios, ingresando también y pasando a llamarse Hna. María Luisa Villalón.

Madre Bernarda Morin, como visionaria, observa las cualidades de Hna. María Luisa y la empezó a formar. Verdaderamente la forma como una joya.

Años después viene la separación con la Congregación, pero Madre María Luisa ya había estado mucho tiempo al servicio en esta Congregación de la Providencia y tomó todo tipo de labores. Cuando comento esto a las novicias siempre resalto que ella se hace cargo de los soldados después de la guerra del Pacífico, en el área de la enfermería. Uno de los lemas que acompaña a la Madre María Luisa es que “aquí son todos como hermanos” y que todos “están en casa de Dios”. Porque esto era en pleno conflicto y el gobierno de Chile decreta que tenemos que cuidar a los heridos de Bolivia y Perú, entonces estaban todos juntos y se producían conflictos. Llamaban a Madre María Luisa porque era una mujer de paz, que calmaba el ambiente y atendía a todos por igual.

¿Guardan escritos de su Fundadora igual como lo hacemos en la Provincia Bernarda Morin?

Para nuestros archivos hemos recapitulado muchas cosas. Tenemos cartas de Madre María Luisa empastadas. También prestamos material a las Hermanas de la Providencia, porque se necesitaba para la Causa de Beatificación de Madre Bernarda Morin.

Lo que más conservamos de Madre María Luisa es el legado espiritual, sus palabras, sus dichos. Que era una manera de educar a su gente. Mensajes verbales, por ejemplo, acerca de ver a Jesús de Nazareth en cada niño. Este legado de enseñanza que ella fue dando es lo más fuerte que tenemos.

¿Qué le pareció la Muestra “Madre Bernarda en la memoria y el corazón”?

Me emocionó ver todo esto. Me sirve para enseñar, ya que trabajo en formación, y ver las raíces de Madre María Luisa aquí me sirve para ver y transmitir cómo Madre Bernarda Morin impregnó a Madre María Luisa de esa espiritualidad. Nosotras tenemos mucho de eso de Dios, que la Madre Bernarda Morin transmitía. Porque independientemente que seamos una congregación aparte, Madre María Luisa llevó esa espiritualidad porque Madre Bernarda Morin se la transmitió. Ese fue el conducto que usó Dios para alimentar a Madre María Luisa y para que naciéramos nosotras.

La Congregación Hijas de San José Protectoras de la Infancia somos obra de Dios, porque vamos a cumplir 125 años de fundación, y las obras de Dios son las que permanecen. Tenía que suceder la separación para nacer nosotras, y que surgiera la herencia hermosa que fructificó aquí en Chile.

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En la Clausura de la Muestra “Madre Bernarda en la memoria y el corazón”, la Provincia Bernarda Morin, como acto de fraternal relación, regaló a la Congregación Hijas de San José Protectoras de la Infancia una carpeta con copias de documentos del Archivo Provincial relacionados con Madre María Luisa. Los primeros votos de Sor María Luisa, la solicitud de examen para su profesión y algunas cartas a diferentes hermanas fueron parte de los documentos entregados.