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Hermanas de la Providencia

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Casa Provincial:

+ 56 2 2205 5947 comunicaciones @providenciasp.cl

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Terranova 140, Providencia, Santiago, Chile.

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Lunes a viernes de 9:00 a 13:30 hrs. y de 14:30 a 18:00 hrs.

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Del dolor a la esperanza: Incendio en la Casa Matriz de la Providencia – 24 de enero de 2011 (3ra parte)

Por Loreto Fernández M. Oficina de la Causa Madre Bernarda Morin. Con especial agradecimiento a Hna. María Elisa Muñoz por su corrección y aportes.

La siguiente es la tercera parte de un artículo publicado el 10 de enero de 2022, acerca del incendio que afectó al Templo de la Casa Matriz de la Providencia el 24 de enero de 2011. Para leer la primera parte, visite el siguiente artículo: Recordando…. Para acceder a la segunda parte, visite el enlace: Entre el dolor y la solidaridad.


Tercera parte: En las manos de Dios

«Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Dios restaura lo pasado».

Eclesiastés 3,15

“Sentir nuestra impotencia, nuestra debilidad, nuestra vulnerabilidad. Lloramos y oramos. Era lo único que podíamos hacer. Se rompió un lazo de unidad con el pasado, con aquello que nos vio nacer en la vida religiosa, nuestra iglesia”. Comprensiblemente, las hermanas estaban desoladas y junto a ella todas las personas que conforman la familia Providencia en Chile. Las palabras iniciales, de la cronista de la comunidad local de La Serena expresan el sentir generalizado de ese momento, dolor e incredulidad; sin embargo, las religiosas, fieles a su carisma, se pusieron humildemente en las manos de la amorosa Providencia, confiando en su protección.

Recordando las palabras de Madre Bernarda: “La vida de una Hermana de la Providencia se encierra en estas dos palabras: orar y trabajar”, se repusieron y aún en medio de la destrucción y el proceso de duelo, acompañadas de las personas amigas que tanto bien hacen en los momentos difíciles, empezaron a rescatar lo poco que se salvó de los escombros y tomar medidas para la reubicación de las señoras afectadas y del personal que trabajaba junto a ellas y en otras dependencias del Campus Providencia.

Mención especial requiere Hna. María Elisa Muñoz, que acompañada por el Sr. Marcelino Montano, que trabajaba en la Casa Local, partió a primera hora a buscar en la Iglesia aún humeante, los restos mortales de la Sierva de Dios Bernarda Morin. El ataúd de madera estaba intacto, como también una caja de vidrio donde se conservaba parte de la ropa de Madre Bernarda, desde la exhumación efectuada en el año 2010, en el marco de su proceso de beatificación. Pudo rescatarlos y ponerlos a resguardo en la capilla de la Casa Provincial, lo que trajo un gran consuelo en medio de tanta consternación.

Consuelo y solidaridad llegó también desde la Casa General en Montreal, con el viaje que efectuaron a Chile las hermanas Kathryn Rutan y Rollande Malo, superiora y tesorera general respectivamente, las que vinieron a brindar su apoyo y también para evaluar las posibilidades de restauración del templo.

El 25 de marzo, el Consejo Provincial de la época invitó a las hermanas a un ritual de duelo. Así narró dicha experiencia la cronista de la Casa Local: “Convocadas por hermana Ana Teresa Araya, superiora provincial, la comunidad asistió en la mañana a una Eucaristía presidida por el capellán de la comunidad Bernarda Morin, padre José Casali. A las 15:00 horas nos reunimos en la sala de terapia, donde todas juntas iniciamos un ritual sagrado, post incendio. Compartimos el dolor por la pérdida de nuestros lugares que forman parte de nuestras vidas, expresamos propios sentimientos, al ahondar en el corazón sentimos una profunda unidad que se transformó en esperanzas… Algo nos pide Dios… algo nos espera. Luego del ritual sagrado, nos reunimos en la sala de terapia para intercambiar opiniones, sueños. Los proyectos expresados en los grupos tienen visión de futuro, acorde a las necesidades actuales de la sociedad. Fue una manifestación de: vida, esperanza, de escrutar los designios de Dios para la Providencia”.

Archivo Provincial

En abril se iniciaron los trabajos de demolición, tratando de rescatar todo lo que fuera posible y el 11 de junio, en el marco de un encuentro de superioras de comunidades locales con el Consejo Provincial, se procedió al traslado de los restos mortales de Madre Bernarda al subsuelo de la Casa Local, lugar escogido por Hna. Liliana Contador que era superiora de la comunidad, en conjunto con Hna. Rollande Malo, tesorera general, tomando en consideración medidas de seguridad ante otro inesperado siniestro de cualquier índole. Todas las hermanas que se encontraban cerca asistieron al significativo momento y también Hna. Rollande, que se encontraba en Chile para la ocasión.

Otro momento significativo se llevó a cabo el 14 de junio, cuando los restos mortales de cincuenta y nueve hermanas que se encontraban sepultadas en la cripta, bajo el altar de la Iglesia, fueron trasladados al Mausoleo de la Congregación en el Cementerio Católico.

El 18 de agosto se realizó el lanzamiento de la campaña de reconstrucción en la rotonda de la Iglesia, que contó con la presencia de autoridades civiles, delegaciones de las obras, Asociados Providencia, familiares y amigos, que quisieron estar presentes a pesar de la fuerte lluvia y el frio intenso de aquel día.

Faltaba empero algo muy importante, el ataúd de Madre Victoria Larocque, una de las siete fundadoras de la Congregación y la primera superiora en Chile, quien había fallecido el 21 de febrero de 1857, se mantenía en la Iglesia siniestrada. El 21 de octubre y con la solemnidad que lo ameritaba, se procedió a trasladarla junto a los restos de Madre Bernarda que, en ese entonces, reposaban en dependencias de la Casa Local.

Mucho ha pasado desde ese fatídico 24 de enero del 2011. Ha habido cambios en la Provincia, en las obras y, por cierto, en Chile y el resto del mundo, incluida una pandemia de por medio. La Residencia Nuestra Señora de Dolores pudo ser reconstruida y reabrió oficialmente el 22 de agosto de 2014. La reconstrucción de la Iglesia aún espera. Las cosas cambian, es cierto, y no siempre lo hacen del modo ni en el tiempo que queremos.

Para quienes creemos que la amorosa Providencia vela tiernamente sobre todas sus creaturas, como decía Madre Bernarda, la vida es siempre un camino recorrido de la mano de muchas y muchos, para aprender, para buscar, para construir, para amar. Pidamos humildemente abrir nuestros corazones para transformarnos por la acción del Espíritu y de ese modo, en una oleada de esperanza, dejar brotar la vida nueva[2].


[2] “En una oleada de esperanza, dejamos brotar la vida nueva”, lema del próximo Capítulo General de las Hermanas de la Providencia, a efectuarse en julio del año 2022.