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Testimonio de Hna. Teresita González sobre Madre Bernarda Morin

Por Hna. Teresita González Arancibia, quien tiene 87 años y es oriunda de Valparaíso, Chile. Colaboración coordinada por la Oficina de la Causa de Beatificación de Madre Bernarda Morin con ocasión de la conmemoración del nacimiento de la Sierva de Dios Bernarda Morin, ocurrido el 29 de diciembre de 1832, en Saint-Henri-de-Lauzon, provincia de Quebec, Canadá. 


Recuerdo que tenía 15 años cuando llegué al Liceo Carlos Cousiño de Valparaíso, más tarde conocido como la Protectora de la Infancia. Allí, como alumna, conocí a la directora, Madre Ana María Rodríguez, y a la Madre Edelna Cabezas.

Con mucho cariño recuerdo mis años de enseñanza media. La figura de la Madre Bernarda Morin estaba siempre presente: cada día se compartía una reseña de su historia en los actos del patio y, a través de concursos, nos informaban cómo esta joven misionera y religiosa canadiense, por designio de Dios, llegó a ser la fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Providencia en Chile.

Además, pude conocer las numerosas obras de caridad que la Iglesia le confió. Ella fue verdaderamente un ángel para los niños huérfanos y abandonados, y constantemente se nos invitaba a colaborar con esta misión.

Siendo joven, me atrajeron profundamente su valentía y su fe en la Providencia para aceptar el llamado, enfocando las obras de la Congregación en Chile al servicio de los niños abandonados. Para mí, la Madre Bernarda fue un modelo de juventud comprometida, que encarnó el carisma en las obras que fundó. Me alegra constatar que, a través de ella, se mantiene vivo el carisma de la caridad con las personas más necesitadas. Su llamado vocacional me impactó profundamente: dejar su tierra canadiense para responder a la misión en nuestro país.

Cada mes se realizaban jornadas a las que se nos invitaba como alumnas externas. También se daba a conocer la vida de la Madre Bernarda Morin en las catequesis; en los murales del colegio aparecían frases alusivas a ella, que alimentaban nuestra admiración.

Recibíamos constantemente motivaciones sobre su vida y ejemplo a través de oraciones, lecturas y diversas actividades. Todo ello fue preparando mi corazón y me ayudó a decidir ingresar a la Congregación cuando tenía 17 años.

Mediante obras de teatro conocimos con mayor profundidad la vida de nuestra fundadora en Chile, y creció en mí la admiración por una mujer que, siendo tan joven, dejó de lado sus proyectos personales para responder con generosidad a un llamado de Dios.

Al llegar como postulante, sentí que el ejemplo de servicio de la Madre Bernarda Morin me llenaba de ánimo, gratitud y un profundo cariño por la congregación de las Hermanas de la Providencia.

El Señor me llamó a servir especialmente a través de la educación. Me he sentido realizada en esta misión hasta hoy, ya jubilada, pero con un corazón alegre, agradecido y siempre confiado en la Providencia.

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Imagen: Fotocomposición de Madre Bernarda y Hna. Teresita González Arancibia. Fotografía de Madre Bernarda propiedad del archivo de las Hermanas de la Providencia – Bernarda Morin. Derechos reservados.


Para conocer más sobre la Sierva de Dios Bernarda Morin y la Oficina que lleva adelante su Causa de Beatificación, le invitamos a seguir los enlaces:

 
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