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Hermanas de la Providencia

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Casa Provincial:

+ 56 2 2205 5947 comunicaciones @providenciasp.cl

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Terranova 140, Providencia, Santiago, Chile.

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Lunes a viernes de 9:00 a 13:30 hrs. y de 14:30 a 18:00 hrs.

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We Tripantü, Wuñol Tripantü: Año Nuevo Mapuche

Aprendiendo de nuestras raíces…

El We Tripantü para los mapuche es un cambio de ciclo de la vida, cuya clara señal es el solsticio de invierno.

La celebración del We Tripantü (año nuevo Mapuche) obedece al inicio de un nuevo ciclo en la naturaleza.

Todo este fenómeno está determinado por la luna, pues nuestros antepasados observaban su fase menguante y de esta forma sabían que era el We Tripantü: «ragiñkülewechi küyen mew, fey wiñotuy tripan antü pige ke fuy», lo que más o menos significa: “con las fases de la luna se cuenta un recorrido del sol».

De acuerdo a esta lógica se da inicio al We Tripantü, cuyo contenido no obedece a una simple celebración. Tiene toda una explicación profunda y filosófica que forma parte de la religiosidad mapuche.

Nuestros antepasados le daban el nombre de WÜNOL TRIPANTU, que significa que un año nuevo vuelve o que es el término de un ciclo y comienza otro. También es cuando el espíritu sol se eleva un poco del tierra y hace su aparición con más fuerza e intensidad durante unos 4 a 5 días (en la actualidad se conoce como el veranito de San Juan).

Dentro de estos días hay uno que es más largo, al igual que la noche más corta, es por eso que existe una frase en mapudungun que dice “Kiñe trekan alka winüi antu ka kiñe trekan alka wuñoi pun”, es decir ”el día avanza un paso de gallo y la noche retrocede, también un paso de gallo”.

Un día muy importante…

La llegada del We Tripantü se transforma en una espera muy importante. Las familias y comunidades realizan diversas ceremonias de gran significado religioso. En la madrugada del We Tripantü toda la familia: ancianos, jóvenes y niños, se levantan temprano y van al estero a bañarse. Junto a ello se realiza una ceremonia de rogativa individual.

Además, la familia se dispone en esa ocasión a celebrar el Bakutun, ceremonia donde participan todos los familiares de ambas partes. Esto consiste en que la niña recibe a una segunda madre que a la vez hace de tocaya (Baku) y se le hace entrega de la vestimenta de la mujer mapuche, junto con los aros, pues es la tocaya (en este caso) la que realiza la ceremonia de perforar las orejas (Katan pilun), para que la niña comience a usar los aros.

A los árboles que no dan frutos se les azota para que el año venidero tenga frutos. Esta actividad la realizan los niños a pedido de los adultos. Este es un día de celebración y alegría, donde los familiares se visitan y pueden compartir comidas, mote, sopaipillas, catutos y el infaltable muday (bebida de trigo o maíz) que acompaña a toda ceremonia y rogativa.

¿Cómo es la ceremonia?

Sabiendo que el We Tripantu es un cambio de ciclo de la vida, cuya clara señal es el solsticio de invierno, es preciso renovarse, convocar nuevas fuerzas. En la ceremonia se realiza una purificación con agua, con un baño en que se dejan atrás muchas cosas.

 En la ruka se realiza el fogón milenario, danzan alrededor del rewe símbolo del cerro más alto. El sonido lo aporta el kultrun, que con su forma parabólica y sus dibujos es una metáfora de la tierra y la cosmovisión mapuche.

Fuente: Lorenzo Aillapán Cayuleo Üñümche (Hombre pájaro mapuche).

Para considerar

La mayor parte de la población indígena vive hoy día en las ciudades: 64,8% es urbana. Sin embargo, el porcentaje de población rural sigue siendo más elevado en el mundo indígena que en la población no indígena. De las cinco regiones con mayor población indígena, tres corresponden al territorio mapuche, una es la región metropolitana y la quinta es la región nortina de Iquique, de predominante cultura Aymara y Atacameña.

Lo anterior concuerda con las cifras de población indígena del país. Las regiones con mayor población mapuche son a la vez las regiones con índices migratorios negativos, es decir, expulsan más gente que la que reciben. En cambio, la región metropolitana, es la región que más indígenas recibe como migrantes y que más expulsa, a su vez, a los no mapuches. Aquí hay un dato claro sobre la migración inversa de la mano de obra calificada y no calificada.

De los datos censales y desde la práctica pastoral, aparece cada vez más claro que Chile se está convirtiendo en un país religiosamente más plural. Si bien una mayoría indígena se declara católica (256.753), un total de 125.914 se declara evangélico. Este porcentaje es bastante mayor que el porcentaje nacional. Tanto en el norte como en el sur se aprecia un crecimiento de la práctica indígena evangélica. Además, muchos indígenas dicen pertenecer a otra religión (14.329), refiriéndose probablemente a la religión propia de sus antepasados. Y, por último, hay una población no pequeña (38.345), que se declara sin religión, ateos o agnósticos.

En cuanto a la educación, la brecha de alfabetización entre la población no indígena y la población indígena ha tendido a estrecharse. Sin embargo, la educación media parece constituirse en un barrera para los indígenas. El promedio de indígenas que acceden a la educación superior corresponde a la mitad del porcentaje de población no indígena que sí accede a estudios   superiores. De 100 chilenos 16 van a la universidad. De 100 indígenas sólo 7 van a la universidad.

Mujer map

Los beneficios del crecimiento económico de Chile no han llegado a los indígenas. Las regiones donde viven los indígenas corresponden a las más pobres del país, situación que se repite en el análisis de las municipalidades. Esto ocurre incluso en Santiago: donde hay más indígenas es en los sectores más pobres de la ciudad.

Por otra parte, el gobierno ha pretendido enfrentar la solución de las demandas indígenas desde perspectivas meramente sociales y de carácter desarrollistas, animando el posicionamiento de grandes proyectos de inversión en territorio indígena, generando aún mayores resistencias, conflictos y dificultades.

Estos proyectos están amenazando el territorio y los recursos territoriales indígenas como el agua, la tierra misma y los minerales (centrales hidroeléctricas, plantación forestal, expansión minera).

Desde el gobierno se tendió a criminalizar toda la demanda social y política indígena, especialmente la demanda mapuche que, en ciertos casos aislados, ha incluido el uso de la violencia; violencia nunca ejercida contra personas sino contra recursos forestales (plantaciones y camiones madereros).

Todos los analistas muestran que la violencia que el Estado ha ejercido sobre los mapuches es infinitamente superior a la violencia ejercida por los mapuches. Los obispos de Chile hablaron claramente sobre esta situación. La criminalización llevó al Estado a solicitar la aplicación de la ley antiterrorista, situación que ha traído graves consecuencias, serias condenas internacionales y una tardía retractación del mismo Estado, que ahora se ve obligado a crear leyes especiales para liberar a quienes fueron juzgados bajo dicha ley.

Fuente: http://www.iglesia.cl/especiales/pueblosoriginarios/mas_sobre.html

 Reflexionemos

1) ¿Qué me llama la atención de lo leído?

2) ¿Qué relación tiene esta celebración u otras de los Pueblos Originarios con mi vida y compromiso cristiana/o?

 

Padre Nuestro en Mapudungun

Iñ Chau Ngenechén

Wenu mapu meleimi

Yeñpram ngepe tami uy

Küpape tami kom kümeke dungu

Deupe chem tami ayin

Nag mapu meu,

Wenu mapu reké.

Elumoiñ taiñ kofke

Fill antü ipéyel

Ngoimal moiñ taiñ yafkan

Chum ngechi taiñ ngoimaken

Tuchi taiñ yafkanieel

Eluñma mu keliyiñ

Konael wedake dungu meu

Ka montul nie muiñ

Fill wedake dungu mu.

Felepe mai.(=Amén)

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Fuente imagen de cabecera: Alessandro Caproni. Licencia CC.

Fuente imagen mujer mapuche: Raul Urzua de la Sotta. Licencia CC.