Por Herta Sandoval Cortez, coordinadora pastoral del Centro Educacional Santa Clara y coordinadora nacional del movimiento de Asociadas y Asociados Providencia.

Después de un año muy intenso y de grandes desafíos pastorales en mi actividad personal y laboral, con sencillez doy gracias a Dios por los frutos obtenidos, pues reconozco que no son frutos míos, sino del Espíritu de Dios Providencia, que guía y envía. Así sentí ese llamado de hacer presencia activa para ir al encuentro de la autoridad máxima de nuestra Iglesia Católica: el Papa Francisco.

¡Qué gran alegría, qué gran recompensa, qué gran regalo en mi vida! Nada de cansancio, solo una paz interior tan grande al ver a nuestras niñas motivadas, también a profesores, asistentes de la educación, padres, apoderados y hermana Gloria García, nuestra directora, caminado junto a nosotros, seguras y seguros, sin temor, llenas y llenos de esperanza y fe, decididos a dar parte de nuestro tiempo y a ofrecer el cansancio del año, para ir al encuentro de nuestro líder con energía y con vigor.

Buscamos acompañar, apoyar, servir y, por sobre todo, escuchar. Tal vez no tan cerca, muchas veces solo desde una pantalla oímos su riquísimo mensaje, pero dejamos que sus palabras invadieran nuestro ser, revitalizaran nuestra fe y energía, despertaran los corazones adormecidos y generaran nuevas fuerzas y fervor en nuestras jóvenes. Esas jóvenes presentes que, con profundo respeto, seguían y oraban al Dios de la Vida junto al Papa.

Fueron momentos de exquisitos y profundos silencios en su cercanía. Cuánta paz… cuánto amor… sin duda alguna nos dejaron huellas fundamentales en nuestros corazones y el deseo intenso de hacer vida cada mensaje, cada palabra, con mi propia vida, con mi testimonio, asumiendo desafíos y confiando siempre en la Providencia de Dios que nunca abandona.

Doy gracias a Dios por estos momentos vividos e invito a hacer oración por nuestro Pastor, Papa Francisco, que reciba fuerza, energía y sabiduría, para ordenar este convulsionado mundo en que el amor de Cristo nos urge.