Por hermana Orietta Coopman.

Los días jueves 12 y viernes 13 de octubre participé en el Sexto Congreso de Educación Católica junto a Herta Sandoval, Coordinadora de Asociadas y Asociados Providencia y quien además trabaja en el Centro Educacional Santa Clara. Estuvimos en compañía de Agentes Pastorales y Profesores de Religión, siendo realizado en el Auditorio Andrónico Luksic del Campus San Joaquín de la Universidad Católica.

El Congreso se inició con las palabras del rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, doctor Ignacio Sánchez, destacando que el espíritu que ha fundado a las instituciones de Educación Católica y de Inspiración Cristiana ha sido el de un profundo compromiso con el bien común, integrando a toda la comunidad al servicio de la formación y la creación de conocimiento de excelencia para el desarrollo del País. El rector recalcó lo que significa para ellos la orientación como una vocación y a la vez un desafío, ya que no sería posible comprender este quehacer sin una respuesta a la inquietud de buscar la verdad respecto al hombre y su entorno, iluminados por el evangelio que nos interpela día a día con nuevos avances en las realidades sociales.

El Cardenal Giuseppe Versaldi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano, nos habló sobre el Arte de Educar: El Modelo Cristiano. Nos dijo que “la escuela católica debe estar a la vanguardia y enfrentar desafíos como la ecología y la migración”, y que era necesario guardar un futuro de seguridad y de esperanza para los jóvenes.

Explicó que la educación “debe cuidarse de dos peligros extremos y opuestos: el de una intervención educativa que se impone al sujeto sin respeto a su autonomía y sus exigencias, y el de una intervención simplemente complaciente de las peticiones del sujeto sin ningún motivo de crecimiento”.

A la vez, propuso cinco pasos para fomentar la educación en las escuelas católicas:

  1. Anuncio de la vida cristiana, es decir, enseñar con coherencia los valores cristianos y realizar acciones propias de la vida cristiana, incluso para los no creyentes; para que puedan conocer mejor el auténtico mensaje evangélico.
  2. Testimonio de la Caridad: debe visibilizar un evidente estilo de caridad, creíble y atrayente donde los valores sean trasmitidos a través de la enseñanza.
  3. Formación permanente de los Formadores: metodológica – pedagógica, siendo responsables del crecimiento del espíritu cristiano y verificación de la coherencia de fe.
  4. La educación debe apoyarse en las labores pastorales de la Iglesia Local y la Parroquia, para favorecer la coherencia de testimonio en la vida extraescolar.
  5. Que las escuelas profundicen en los conocimientos de la realidad, de esta forma estarán siempre atentas a los nuevos desafíos que el mundo debe afrontar, como la ecología y la inmigración.

La presencia de hijos de inmigrantes en nuestros centros educativos es cada vez más significativa, requiere un cierto estudio y la preparación específica de la comunidad educativa. Todos los agentes implicados deben sumar esfuerzos para buscar la mejor solución a los problemas de escolarización teniendo presente las características de los alumnos y centros donde se integran.

Este punto sobre los inmigrantes nos tocó de cerca, ya que en nuestro Centro Educacional Santa Clara estamos viviendo esta experiencia con la integración de estudiantes y personal, tanto docentes y/o educadoras diferenciales del Proyecto de Integración Escolar, como Asistentes de la Educación de Servicios Auxiliares.

Por otro lado, Monseñor Héctor Vargas, director del Área de Educación, comenzó hablando sobre la catolicidad que, según sus palabras, “encierra una cantidad de valores y un auténtico humanismo integral”.  No debemos olvidar que se enseña para educar, para formar al ser humano desde dentro y liberarlo de los condicionamientos que pudieran impedirle vivir plenamente como hombre y mujer.

Compartimos bastante con el colega del Colegio Santa Rosa, David Montenegro. Con respecto a los cinco puntos tratados por monseñor Giuseppe Versaldi, le comentábamos que en nuestro colegio ya estábamos viviendo lo que él destacaba para fomentar y mejorar la educación en las escuelas católicas, sobre la formación permanente de los formadores y formadoras; la preocupación y revisión de las planificaciones y la asistencia de apoyo en las aulas; la integración de inmigrantes en los diferentes cursos, abriendo nuestro colegio y acogiéndolas para que puedan formar parte de la familia Santa Clara; entre otros puntos.

También está la integración en las iglesias locales y parroquia, y la participación en celebraciones importantes, como preparación al bautismo, primeras comuniones y confirmaciones.

Estamos dando pasos y nos vamos abriendo caminos de acuerdo a las necesidades de estos tiempos, donde todos somos agentes pensantes y participantes, para poder entregar lo mejor de nosotras a nuestras estudiantes y formar mujeres de bien para el hoy y el mañana, e integrarlas a la sociedad donde puedan entregar vivencias y poner al servicio de otros lo recibido en su colegio.

Los temas fueron muy intensos, hubo bastante participación en grupos y los expositores entregaron con claridad sus temas, abiertos para responder a las inquietudes de los que allí estábamos.

Fue muy interesante. Estoy agradecida de haber podido participar en este importante Congreso.